jueves, 21 de agosto de 2008

A PROPÓSITO DE VILCÚN

Hace algunos días un fundo cercano a la localidad de Vilcún, provincia de Cautín, fue objeto de ataque, por el cual resultaron totalmente reducidos a cenizas una casa, un galpón repleto de fardos y una lechería. Un email, cuyo contenido no ha sido divulgado a los medios de comunicación, y de supuesta autoría de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), se habría atribuido tal hecho. Si bien estos ataques no son nuevos, ellos hace tiempo no se verificaban, por lo menos no en la envergadura que se observó en Vilcún.
Tal incidente, ocurrido como dije en la provincia de Cautín, sirve de excusa para escribir la presente reflexión sobre el llamado conflicto mapuche, pero visto desde la óptica de lo que ha acontecido en la provincia de Malleco a lo largo del tiempo.
En Malleco la tensión se ha manifestado entre comuneros mapuches y agricultores latifundistas también, pero el principal conflicto se he verificado entre los primeros y las compañías forestales. Los principales focos de conflicto han estado en la zona rural de las comunas de Lumaco, Traiguén, Collipulli, Ercilla, entre otras.
Hace mucho tiempo, principios de la década de los noventa, cuanto este tipo de sucesos no se verificaban, sostuve una conversación con quien era, en aquella época, el asesor jurídico de la Gobernación provincial de Malleco. Este abogado me señaló que una de las principales funciones de dicha Gobernación durante el período estival era la vigilancia permanente de las comunidades indígenas de Malleco, a fin de evitar posibles “sublevaciones”. Yo, debo admitir, no me creí tales palabras, como dije eran comienzos de los noventa y nada hacía presumir algo como eso, por lo menos de manera pública y notoria. Al tiempo comenzaron a producirse atentados a fundos y a bosques propiedad de empresas forestales. Esta situación me ha hecho pensar que en aquella temprana época, comienzos de la presidencia de Patricio Aylwin, cuando todos sosteníamos una especie de luna de miel con la democracia, los órganos encargados de mantener en orden público a nivel provincial tenían a lo menos sospechas de que algo se podía estar fraguando al interior de las comunidades.
Hay que decir que la historia de los asentamientos indígenas había tenido en épocas pasadas hechos violentos, pero tales eventuales esbozos de levantamiento armado fueron aplastados por el gobierno militar. Muchos dirigentes mapuches, vinculados a la Unidad Popular fueron fusilados sin las formalidades de un juicio, ello si bien terminó por el momento con cualquier foco de insurrección, generó un gran resentimiento, que no odio, en los mapuches hacía todo lo que representara autoridad “huinca”.
También debo agregar que algunas comunidades mapuches habían visto reducido drásticamente su extensión territorial, en la provincia, quedando algunas totalmente rodeadas por fundos forestales. Las circunstancias por las cuales las compañías forestales lograron adquirir tales terrenos merecían ciertos reparos para algunos miembros del Gobierno, reparos que se fundaban en que tales adquisiciones se habrían aprovechado del bajo nivel cultural de algunos comuneros mapuches, su nulo concepto de la propiedad privada y del endémico problema de alcoholismo que sufre el pueblo mapuche.
El alcohol, introducido por los conquistadores españoles, ha provocado estragos entre las comunidades indígenas. Esto se ha traducido en pobreza, enfermedad e indigencia.
En cuanto a la actitud que ha tenido el poder ejecutivo representado a nivel provincial por la Gobernación de Malleco frente a este conflicto ha tenido una evolución. En un primer momento, cuando se produjeron las primeras “tomas” de predios particulares, llamadas por los sectores indigenistas como recuperación de terrenos ancestrales, esto durante el período del presidente Eduardo Frei (1994-1999), la autoridad provincial sostuvo el discurso de que este asunto era un problema entre particulares, por lo que a ellos, la gobernación, nada les correspondía hacer, salvo hacer cumplir las resoluciones judiciales como representante del poder ejecutivo en la provincia.
Con posterioridad, y en vista que el conflicto fue escalando, abandonaron esa posición de neutralidad y prescindencia para intervenir como una especie de árbitro, un amable componedor que trataría de armonizar los intereses de las partes en pugna. Así el gobernador provincial de la época sostuvo algunos mediáticos “parlamentos” con algunos loncos, en un afán de evitar que la situación de fuera de las manos y se produjeran choques armados con eventuales consecuencias dramáticas. Se dijo que el diálogo había triunfado, por lo que todo se arreglaría pacíficamente.
El buen deseo anteriormente manifestado no se concretó, las tomas o recuperaciones, como quiera llamárseles, se reiniciaron y el conflicto se potenció. Esto no se debió a que alguna de las partes no se mantuviera abierta al diálogo, ello se debió en parte, según mi opinión, en un desconocimiento de la forma ancestral en que el pueblo mapuche se estructurado políticamente a lo largo de su historia. En efecto, la etnia mapuche nunca se ha aglutinado en torno a un poder central, no en la forma en que lo hicieron, por ejemplo, los incas. Tal organización o desorganización, según el punto de vista que se mire, dificultó la conquista de Arauco por parte del reino de España, creando el mito que los mapuches nunca fueron sometidos a los designios de los conquistadores europeos. Sin embargo este mismo hecho entorpece también eventuales acuerdos que se realicen con representantes de esta etnia, ya que cualquier acuerdo, pacto o convenio que se logre, siempre será parcial y acotado a un grupo de loncos que representarán algunas comunidades, generalmente las más pacíficas y no acordes con la violencia, no abarcando la totalidad del pueblo mapuche.
Durante el gobierno de Ricardo Lagos la posición del poder ejecutivo de la provincia fue tomar parte directa en los procedimientos judiciales, esto se tradujo en la interposición de querellas contra quienes resultaren responsables de los ataques incendiarios que se verificaren. Hay que recordar que la activista mapuche Patricia Troncoso, “La Chepa” y otros comuneros, fueron procesados producto de estas acciones penales patrocinadas por la autoridad política.
Como puede verse la actitud del Poder ejecutivo a nivel provincial ha sido, por decirlo de algún modo, errática. De neutralidad absoluta pasó a la intervención en un papel de mediador para posteriormente tomar parte directa a favor de una de las partes, los agricultores afectados por los ataques incendiarios.
Esta ambivalencia quizá se explique en que en un primer momento no se sudo dimensionar correctamente lo que se venía, se creyó que era algo pasajero y minoritario dentro del mundo mapuche.
La misma falta de percepción se podría achacar a la Corporación Nacional Indígena, CONADI. Esta entidad que fue creada durante el gobierno de Patricio Aylwin, cometió a mi juicio un grave error; validó con su actitud el proceder de ciertos grupos indígenas que efectuaron las primeras tomas o reivindicaciones territoriales, me explico, al ocurrir alguna reivindicación territorial por parte de comuneros mapuches la CONADI hacía su aparición negociando la compra con el propietario del terreno en cuestión. Con ello mostró el camino por así decirlo, envió una señal que hasta el día de hoy se lamenta “tómense el terreno, después nosotros lo compramos y se los damos a ustedes”.
Como puede verse la violencia que se vive en ciertos sectores de la región de la Araucanía, es fruto, como muchas cosas, de muchos factores. En el caso de la provincia de Malleco, un cierto aprovechamiento, por algunos, en orden a adquirir a vil precio terrenos que pertenecían por generaciones a comunidades mapuches y por el otro una falta de capacidad de la autoridad política para canalizar las inquietudes y anhelos de las etnias locales, como también una falla para generar respuestas adecuadas a escenarios de conflicto, escenarios que, por lo demás, ya habían sido anticipados con bastante antelación.
Como manifesté las causas del llamado conflicto mapuche son múltiples y variadas, aquí he efectuado una pequeña reflexión en torno a las que me han parecido más interesantes.

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